Instituto Misionero

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El testimonio del grupo misionero que fueron a Jardín das Rosas, Sao Paulo, Brasil

En nuestros corazones late un sentir de agradecimiento a Dios por la oportunidad de haber podido ser instrumentos en Sus manos…

Cuando nos llegó la noticia de que trabajaríamos en la zona de Jardin das Rosas, nos sentimos muy ansiosos. Fue así que comenzamos a planear las actividades del proyecto, pero Dios tenía un plan mejor para nosotros y los hermanos de aquella iglesia.

La iglesia nos recibió calidamente y el Pr. Luis Sena junto a su familia (Olivia y sus hijitos) nos abrió las puertas de su hogar. Entre los hermanos queremos destacar a Antonio y su familia. Este hermano es un ejemplo de vida para nosotros. Hace 6 años se bautizó, dejando atrás las drogas y el alcohol. Esa semana Antonio dejó de trabajar para dedicarse a hacer visitas con nosotros. El último viernes antes de regresar a la UAP con lagrimas en sus ojos expresó: “Ustedes fueron la respuesta a mi oración”.

Todos los días salíamos a caminar por la mañana y a orar con algunos hermanos, niños, jóvenes, adultos, ancianos y vecinos de la comunidad y al final compartíamos un rico desayuno. Durante el resto de la mañana realizábamos visitas a “Portalinha”, una favela que estaba a dos cuadras de la iglesia. Al principio fue duro para nosotros promover la salud allí. Sentíamos un ambiente pesado ya que ellos debían desalojar el terreno; para el siguiente lunes casi 800 familias (2000 personas) perderían sus hogares. Nos sentíamos impotentes pues esas personas necesitaban un lugar adonde ir, pero Dios en su infinita sabiduría ya tenía parte de la solución y a mitad de semana les informaron que tendrían tres meses más antes de ser desalojados.

Todas las noches tuvimos charlas de salud, clases de español y conferencias evangelisticas. Todo fue una gran bendición para nosotros, las visitas y los hermanos.

Durante esos días vimos muchos milagros, uno de ellos fue la experiencia de Elisa una chiquita de 15 años con autismo y retraso en su desarrollo motriz. Su madre llevaba mucho tiempo cuidándola sin poder dormir  ya que ella no descansaba  más de 4 horas. Esa mañana oramos con fervor, queríamos que Dios se manifestara; al día siguiente nos enteramos que Elisa pudo descansar, la niña durmió toda la noche. ¡Qué maravilloso es Dios!.

Cuando regresábamos para Argentina, el Pr. Oliveira (presidente de la Asociación Paulista Sur) se comunicó con nosotros para hacernos saber que ese lunes 24 de Agosto estaban desalojando la favela. Nos sentimos muy tristes, pues no podíamos hacer nada, solo orar. La policía quemó y destruyó todas sus pertenencias. Dejaron a muchas familias en la calle. Ese día, en medio de los disturbios Antonio y la iglesia Jardím das Rosas estaban presentes, las puertas del templo Adventista fueron abiertas y varias familias pudieron permanecer allí unos días mientras lograban encontrar un lugar adonde ir.

Los medios televisivos nacionales estuvieron en el lugar de los hechos, entrevistaron a varias familias, y ellas con enojo y dolor mencionaban: “aquí nadie nos ayuda, ni la intendencia, ni el gobierno, ni la provincia, nadie, solo los ADVENTISTAS  nos tendieron la mano”… A esto decimos AMEN SEÑOR JESUS!...

Cuando todo parece estar oscuro, Dios tiene una solución mejor de la que nosotros creemos. No eran tres meses, sino era su casa. El quería que estas personas estuvieran en su templo, que vivieran junto a Él. Hoy lo alabamos pues varios están recibiendo estudios bíblicos y es nuestro deseo que cuando Cristo venga los podamos ver en el Cielo.

…Un sueño se ha cumplido, el sueño se ha hecho realidad pues compartimos el mensaje de Salvación y sanidad. No hay cosa más hermosa que seguir las pisadas de Jesús, llevar almas a los pies de Cristo.

-- Jurandir Martiniano, Samuel Rico, Carlos Agüero, Melanie Justet

 

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“Recorría Jesús todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, predicando el evangelio del reino y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.” Mateo 9:35